Prehistoria
El trigo y su domesticación han acompañado a la humanidad desde tiempos remotos. El primer molino de trigo fue la mandíbula del hombre de las cavernas, que posteriormente perfeccionó el procedimiento machacando los granos con un mazo que golpeaba sobre una piedra.
 
 
Siglo IV a.C.
Los pobladores del Medio Oriente (de los márgenes de los ríos Jordán, Éufrates y Tigris) crearon morteros rudimentarios, con los que molían el trigo inmediatamente después de ser cosechado. Ellos produjeron por primera vez harina, empleada para hacer el pan cotidiano.
 
Siglo I a.C.
El proceso se perfeccionó considerablemente en el Imperio Romano, donde se inventó un sistema que consistía en la molienda por medio de la fricción de dos piedras cónicas, movidas por esclavos, que giraban una sobre la otra para triturar el grano.
 
 
Siglo I al Siglo V d.C.
Fue inventada, en Roma, la rueda de agua, que aprovechaba la fuerza de los ríos y acueductos para moler los granos de trigo. En el siglo V se perfeccionó el procedimiento, y aparecieron los molinos de esclusas, cuya fuerza motriz era también la hidráulica.
 
 
Siglo XV
Aunque se cree que aparecieran por primera vez en Asia, en el siglo XII, los molinos de viento –que consistían en un sistema de fricción entre piedras movidas por el viento-, fue hasta el siglo XV que aparecieron en Francia y Holanda, y pronto se extendieron por todo Europa.
 
 
Siglos XIX y XX
La revolución tecnológica de la molinería comienza realmente en 1825, cuando la empresa Ganz lanza el molino de cilindros. En el siglo XX, la energía eléctrica revoluciona la industria de la molinería. Gracias a ésta se incrementa considerablemente la productividad y la eficiencia.
 
 
Siglo XXI
La empresa suiza Buhler, líder mundial en tecnología molinera, incorpora los últimos avances en eficiencia, higiene y operación, entre los que destacan los nuevos bancos de molienda Newtronic, los cuales han sido adquiridos por Harinera La Espiga, colocándola a la vanguardia mundial.