El Pan en Mesopotamia

Medio Oriente fue el lugar que dio origen al pan. El trigo fue el principal cereal y el pan, la base de la alimentación. Se desconoce su verdadera forma, pero se supone que consistía en una harina cocida sin corteza; es decir, una especie de papilla.
 
 

El pan de los pueblos nómadas era en forma de hojuelas, las cuales se cocían sobre una especie de cazuela de metal colocada sobre el fuego. Datos arqueológicos revelan la existencia de una variedad de pan, en forma de largas barras aplanadas, que se elaboraba vertiendo la masa sobre piedras previamente calentadas. El pan solía comerse acompañado de cebollas crudas, tradición que hoy en día perdura entre los habitantes de Irán e Irak.

 
El Pan en Egipto

Las crecientes anuales del río Nilo, generaban tierras fértiles en donde los egipcios sembraban el trigo para la elaboración del pan. Los Chemet, hijos de Chemi, fueron el primer pueblo que comió pan verdadero.
 
El legado de la cultura de Mesopotamia fue perfeccionado gracias a un descubrimiento fortuito: la fermentación. Las esporas de los hongos de la levadura, al contacto con los residuos de azúcar contenidos en la mezcla de harina y agua del Nilo, se descomponían en ácido carbónico y alcohol. Al no poder separarse de la masa, las burbujas de ácido carbónico inflaban la pasta. Durante el proceso de cocción, el alcohol desaparecía y los restos de ácido carbónico otorgaban al pan su aspecto poroso.

El proceso de cocción que convertía la mezcla de harina, agua, sal y levadura en pan, era considerado por los egipcios como un hecho mágico proveniente de la sabiduría de los dioses.
 
El Pan en Grecia

Los griegos habitaban un país con poca pruducción agrícola, ya que su tierra no era tan fértil como la de los egipcios. Por ello era necesario importar los granos de Oriente Medio, Sicilia o Egipto. Estas expediciones de compra, permitieron que los griegos aprendieran las técnicas de panificación que los egipcios habían codificado y perfeccionado. También adoptaron de ellos, los hornos de bóveda hemisférica construidos con ladrillos refractarios y de gruesos muros capaces de conservar el calor por largo tiempo.
 
 
La ausencia de legumbres en la dieta diaria y la preponderancia de los pescados y la carne, obligaba a servir guarnecidos de pan los platos principales. El horno del panadero y el asador fueron los principales instrumentos de la cocina griega que sirvieron de fundamento a toda la cocina europea moderna. Grecia fue la sede de la primera panadería del mundo, alrededor del siglo quinto antes de Cristo.
 
El Pan en Roma

Hacia el siglo III a.C., los pueblos pastores de la península italiana se alimentaban de leche y queso y continuaban comiendo las primitivas papillas de harina de mijo y cebada, llamadas Puls.
 
 
Durante la época de la Roma temprana, hasta 170 a.C., los habitantes urbanos comían pan preparado en casa con parte de la masa del día anterior que servía como levadura, aun cuando ya empezaba a utilizarse la levadura de cerveza en los panes llamados Galos.

Conforme la extensión del imperio aumentó, las matronas dejaron la cocina y empezaron a surgir los panaderos profesionales, provenientes de escuelas especializadas, o bien, traídos de Grecia. Así, la panadería fue considerada como un arte, al nivel de la pintura y escultura.

En el siglo II a.C., se crearon las primeras panaderías populares en Roma, la mayoría con maestros panaderos griegos. El panadero era denominado Pistor y la panadería Prístina o Prístinum.
 

El Pan en México

El pan llegó a México en el siglo XVI con la conquista española. Los navegantes españoles traian consigo un pan de trigo llamado “bizcocho” o “galleta de barco”. Se trataba de un pan duro y seco que podía conservarse por semanas y hasta por meses para soportar las largas travesias. En 1525 ya existían varios molinos de trigo en la Nueva España. Hacia el siglo XVIII el consumo de pan de trigo era una práctica generalizada y tan solo en la Ciudad de México se contaban más de 50 panaderías.

 
 
En el siglo XIX, el México Independiente incremento considerablemente su consumo de pan y surgieron diversos tipos de panes netamente mexicanos de caracter conmemorativo y religioso como el Pan de Muerto, la Rosca de Reyes, el Pan de Pulque, las Empanadas de Vigilia y el Pastel de Quince Años.