A partir del año 2001 y en beneficio del consumidor mexicano, todas nuestras harinas son enriquecidas con las siguientes vitaminas y minerales:
 
 
• Vitamina B1 o Tiamina. Fomenta la producción de energía necesaria para el buen funcionamiento de los nervios, músculos y corazón, reduce la fatiga, promueve el crecimiento y ayuda a la digestión.

• Vitamina B2 o Riboflavina. Estimula la producción de hormonas y conserva la salud de la boca, lengua y piel, promueve el crecimiento, ayuda en la prevención de problemas oculares como son la inflamación de la córnea y la disminución de visión en luz baja, es parte del importante sistema de oxidación-reducción de las células humanas.

• Vitamina B3 o Niacina. Necesaria para convertir los alimentos en energía, ayuda a la prevención y tratamiento de la pelagra que se caracteriza por trastornos digestivos, manchas y erupciones en la piel y alteraciones del sistema nervioso.

• Vitamina B9 o Ácido Fólico. Previene los defectos de la columna vertebral en los recién nacidos y ayuda en la prevención de la enfermedad Alzheimer.

• Hierro. Ayuda a la formación de glóbulos rojos y previene la anemia, aumenta la capacidad de concentración y memoria.

• Zinc. La falta de este provoca retardo en el crecimiento, retraso mental, cambios en la piel, modificación en la percepción de sabores y mal apetito.

Lo anterior no cambia ni el sabor ni el aroma de los productos terminados.